martes, 12 de marzo de 2013

Carta abierta a no se muy bien qué

No se que me ocurre. A cada día que pasa tengo la sensación de que estoy perdiendo a la gente que me importa, que se aleja sin más y que por mucho que haga no encuentro manera de que se queden. Las cosas las pintan demasiado fáciles si te fijas en los demás, pero soy especialista en dos cosas, complicarme la vida y meter la pata.

He cambiado, intento ver el lado positivo de las cosas, pero los fantasmas del pasado se empeñan en perseguirme, en golpearme hasta hacerme hincar la rodilla en el suelo y rendirme a las lágrimas. No quiero estar así, pero no se que hacer, lo único que se es que quiero abrazar a esas personas y no soltarlas.

Supongo que esto es uno de esos bajones que me dan sin previo aviso. Habrá que salir del pozo de alguna forma.

sábado, 2 de marzo de 2013

Carta (y puerta) abierta a las piedras en el camino de la vida




Hace tiempo que abrí esto, que todavía no sé muy bien cómo funciona, con el objetivo de soltar mis males, a modo de válvula de escape para aliviar la presión interna que me ha provocado durante mucho tiempo el callarme las cosas. Una gran amiga, muy posiblemente la mejor persona con la que me he podido cruzar en los casi 22 años que llevo a mis espaldas, a la que he fallado bastantes más veces de las que me gustaría y que espero compensarla con creces más pronto que tarde, me recomendó ser más abierto. Y por algo teníamos que empezar.

Nunca he sido un prodigio en el mundo de las letras, de hecho ahora mismo estoy aporreando el teclado sin sentido mientras escucho las gotas de lluvia golpear la ventana,  buscando una forma de soltar toda esa mierda que llevo dentro, una forma de quitarme ese peso de encima que he estado acumulando y que tiene a mis hombros al borde del colapso.  Empecemos porque 2012 fue un año bastante malo en algunos aspectos y bastante bueno en otros, así que mejor me quito de encima lo malo antes para quedarme con el buen sabor de boca que dejan los grandes momentos.  

Con mucha gente no me he comportado como debería, he tomado decisiones que no se correspondían con las que debía tomar y eso me ha llevado a estar jodido conmigo mismo, a plantearme salir de la vida de algunas personas que son una bendición y que por suerte, y por todo lo que significan, no he tenido cojones de hacer. Siempre he tenido un carácter noble, aunque un poco solitario, y me he considerado buena persona, tanto que seguramente haya sido eso lo que me haya traído hasta donde estoy ahora mismo. 

El destino cruza caminos que, tiempo después, nos damos cuenta de que no deberían haberse cruzado.  Ha habido bastantes personas por las que habría dado un brazo con tal de verlas sonreír que me han demostrado que no merecen que me corte una mísera uña del pie pese ha haber robado tiempo al sueño y a otras cosas más importantes solo por un esbozo de sonrisa suya, acabando la amistad que creía que nos unía por una conjetura víctima del odio hacia una tercera persona, rozando el insulto y volando las acusaciones en forma de indirectas por diversas redes sociales, cuchillos que se clavaban haciéndome un daño que ha tardado tiempo en curar,  supuestos amigos que solo se acordaban cuando algo en su subconsciente atisbaba mi nombre, cosa que rara vez pasaba, de gente que no para de recordarme las fortalezas ajenas para recalcar mis debilidades, pero que mi condición de persona me impide desear mal alguno. Me he cansado de eso, de mentiras, de vivir a la sombra de alguien que dicen es mejor que yo, de acostarme con menosprecios bajo la almohada y de falsas promesas que solo servían para llenarse la boca.

Podría estar así folios y folios, pero ya he invertido demasiado tiempo en esas personas capaces de hacerle la competencia a Judas Iscariote, hipócritas y demás gente cuyo pensamiento “pelotástico” (toma palabroide) usaban para acusarme, reírse o mofarse de mí. Ya no saldrá de mi cabeza ni una sola letra dirigida a esos individuos.

Y entonces ¿qué es lo bueno? Probablemente más de lo que me imagino, así que voy a tomar del refranero eso de “lo bueno, si es breve, dos veces bueno”. Lo mejor de todo son las enormes personas que aún siguen en mi vida, con las que he compartido muy buenos momentos y que en alguna ocasión he hecho mal sin tener la más mínima intención, cosas que pretendo compensarles en cuanto tenga la mínima ocasión, toda esa gente, que aunque sea poca, está detrás de mí. Solo puedo dar las gracias a todos ellos.

Y supongo que ya está. En el momento que publique esto espero que la losa que cargo se vaya a paseo, porque es hora de volver a reír, de ver la parte buena de las cosas, de sonreír. Hoy nace un nuevo Javi, mejor persona con los que están cerca y más cabrón con los que le tocan las narices.


PD: El teléfono de aludidos seguramente le tengáis en la agenda. No me he comido nunca a nadie, podéis decir todo lo que queráis, que no seré yo quien os quite la palabra.
PD2: El apartado de comentarios también vale para lo anterior, pero es un poco menos personal. 
PD3: Peazo ladrillo acabo soltar...