No se que me ocurre. A cada día que pasa tengo la sensación de que estoy perdiendo a la gente que me importa, que se aleja sin más y que por mucho que haga no encuentro manera de que se queden. Las cosas las pintan demasiado fáciles si te fijas en los demás, pero soy especialista en dos cosas, complicarme la vida y meter la pata.
He cambiado, intento ver el lado positivo de las cosas, pero los fantasmas del pasado se empeñan en perseguirme, en golpearme hasta hacerme hincar la rodilla en el suelo y rendirme a las lágrimas. No quiero estar así, pero no se que hacer, lo único que se es que quiero abrazar a esas personas y no soltarlas.
Supongo que esto es uno de esos bajones que me dan sin previo aviso. Habrá que salir del pozo de alguna forma.
Me dijeron un día "Desahógate" pero como no quiero hacer perder el tiempo a nadie me hice un blog, así lo lee quien quiera y aquí primero paz y después gloria.
martes, 12 de marzo de 2013
sábado, 2 de marzo de 2013
Carta (y puerta) abierta a las piedras en el camino de la vida
Hace tiempo que abrí esto, que todavía no sé muy bien cómo
funciona, con el objetivo de soltar mis males, a modo de válvula de escape para
aliviar la presión interna que me ha provocado durante mucho tiempo el callarme
las cosas. Una gran amiga, muy posiblemente la mejor persona con la que me he
podido cruzar en los casi 22 años que llevo a mis espaldas, a la que he fallado
bastantes más veces de las que me gustaría y que espero compensarla con creces
más pronto que tarde, me recomendó ser más abierto. Y por algo teníamos que
empezar.
Nunca he sido un prodigio en el mundo de las letras, de
hecho ahora mismo estoy aporreando el teclado sin sentido mientras escucho las
gotas de lluvia golpear la ventana, buscando una forma de soltar toda esa mierda
que llevo dentro, una forma de quitarme ese peso de encima que he estado
acumulando y que tiene a mis hombros al borde del colapso. Empecemos porque 2012 fue un año bastante malo
en algunos aspectos y bastante bueno en otros, así que mejor me quito de encima
lo malo antes para quedarme con el buen sabor de boca que dejan los grandes
momentos.
Con mucha gente no me he comportado como debería, he tomado
decisiones que no se correspondían con las que debía tomar y eso me ha llevado
a estar jodido conmigo mismo, a plantearme salir de la vida de algunas personas
que son una bendición y que por suerte, y por todo lo que significan, no he
tenido cojones de hacer. Siempre he tenido un carácter noble, aunque un poco
solitario, y me he considerado buena persona, tanto que seguramente haya sido
eso lo que me haya traído hasta donde estoy ahora mismo.
El destino cruza caminos que, tiempo después, nos damos
cuenta de que no deberían haberse cruzado. Ha habido bastantes personas por las que
habría dado un brazo con tal de verlas sonreír que me han demostrado que no
merecen que me corte una mísera uña del pie pese ha haber robado tiempo al
sueño y a otras cosas más importantes solo por un esbozo de sonrisa suya,
acabando la amistad que creía que nos unía por una conjetura víctima del odio
hacia una tercera persona, rozando el insulto y volando las acusaciones en
forma de indirectas por diversas redes sociales, cuchillos que se clavaban
haciéndome un daño que ha tardado tiempo en curar, supuestos amigos que solo se acordaban cuando
algo en su subconsciente atisbaba mi nombre, cosa que rara vez pasaba, de gente
que no para de recordarme las fortalezas ajenas para recalcar mis debilidades,
pero que mi condición de persona me impide desear mal alguno. Me he cansado de
eso, de mentiras, de vivir a la sombra de alguien que dicen es mejor que yo, de
acostarme con menosprecios bajo la almohada y de falsas promesas que solo
servían para llenarse la boca.
Podría estar así folios y folios, pero ya he invertido
demasiado tiempo en esas personas capaces de hacerle la competencia a Judas
Iscariote, hipócritas y demás gente cuyo pensamiento “pelotástico” (toma
palabroide) usaban para acusarme, reírse o mofarse de mí. Ya no saldrá de mi
cabeza ni una sola letra dirigida a esos individuos.
Y entonces ¿qué es lo bueno? Probablemente más de lo que me
imagino, así que voy a tomar del refranero eso de “lo bueno, si es breve, dos
veces bueno”. Lo mejor de todo son las enormes personas que aún siguen en mi
vida, con las que he compartido muy buenos momentos y que en alguna ocasión he hecho
mal sin tener la más mínima intención, cosas que pretendo compensarles en
cuanto tenga la mínima ocasión, toda esa gente, que aunque sea poca, está
detrás de mí. Solo puedo dar las gracias a todos ellos.
Y supongo que ya está. En el momento que publique esto
espero que la losa que cargo se vaya a paseo, porque es hora de volver a reír,
de ver la parte buena de las cosas, de sonreír. Hoy nace un nuevo Javi, mejor
persona con los que están cerca y más cabrón con los que le tocan las narices.
PD: El teléfono de aludidos seguramente le tengáis en la
agenda. No me he comido nunca a nadie, podéis decir todo lo que queráis, que no
seré yo quien os quite la palabra.
PD2: El apartado de comentarios también vale para lo
anterior, pero es un poco menos personal.
PD3: Peazo ladrillo acabo soltar...
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